Emociones y conducta: qué podemos aprender de ambas

valentines-day-2061433_1920

Aprender a comprender nuestras emociones marcará irremediablemente nuestras conductas a futuro. ¿Es diferente una emoción a una conducta inadecuada? ¿Podemos cambiar nuestras conductas con respecto a las emociones?

 

Desde hace más de una década en Crece Bien trabajamos con niños, adolescentes y familias competencias tan importantes como las habilidades sociales y la inteligencia emocional. Por nuestra experiencia sabemos que es importante conocer y comprender nuestras emociones desde la infancia porque éstas nos permiten una respuesta constructiva a los problemas o dificultades. Una respuesta que también marca nuestras conductas. Y no sólo lo sabemos por nuestra experiencia: la evidencia científica actual también lo demuestra.

Emociones y conducta

Las emociones tienen un papel fundamental sobre nuestra conducta. En psicología, definimos la conducta como el conjunto de respuestas, bien por presencia o por ausencia, que mostramos en relación a nuestro entorno o mundo de estímulos. Esa conducta puede ser consciente o inconsciente, voluntaria o involuntaria, según las circunstancias que la rodeen.

Las emociones surgen como consecuencia de un acontecimiento y tendrán una gran influencia en nuestras conductas. Por eso es necesaria la colaboración entre nuestro yo racional y nuestro yo emocional, porque nos permite poner en marcha nuestra inteligencia emocional. Es decir: comprender el funcionamiento de las emociones, nos servirá para orientar el comportamiento y responder de manera adecuada a los estados anímicos de los demás.

Nuestra respuesta conductual, ¿se aprende?

Las emociones son todas igual de válidas. Cuando una emoción es muy intensa, ocurre que nuestro pensamiento se deforma, se empaña, y ponemos el foco de atención en la emoción. Dejamos así al margen la realidad. Esto provoca determinadas manifestaciones en nuestra conducta.

Las emociones negativas muy intensas –como la ira– generan una conducta muy negativa que puede empañar la realidad. Aquí se hace necesario que desde la infancia se aprenda un “manejo” adecuado de la manifestación de esas emociones tan intensas. Emociones que son inseparables del ser humano y que tienen una función vital para la adaptación y la supervivencia. Pero, ¡ojo!, hoy nuestra respuesta conductual ante las emociones exige que sea una respuesta controlada. Que no sean las emociones las que controlan las conductas, sino que tras reconocer las emociones se pueden expresar correctamente esas emociones de manera constructiva.

Desde el nacimiento aprendemos conductas por imitación, por eso es tan importante analizar cómo son nuestras propias conductas como adultos, pero será desde aproximadamente los cuatro años cuando comenzamos a tomar una mayor conciencia de los efectos de dichas conductas sobre los demás. Trabajar competencias como la empatía, la solidaridad, la generosidad o el respeto serán importantes también para que las emociones no dominen los comportamientos.

 

 


En Crece Bien somos profesionales con amplia experiencia en inteligencia emocional. Si tienes alguna duda o necesitas alguna recomendación, te animamos a que contactes con nosotros, estaremos encantados de atenderte. Puedes hacerlo en el correo electrónico informacion@crecebien.es o en el teléfono 910002602.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *