Los asistentes virtuales ¿perjudican las habilidades sociales de los niños?

 

¿Alexa influye en el aprendizaje de las habilidades sociales?

La tecnología es cada vez más avanzada y muchos dispositivos se están volviendo artificialmente inteligentes. Los asistentes virtuales, como Alexa, ahora pueden manejar muchas tareas humanas básicas. Pueden conectarse a Internet, reproducir música, responder preguntas e incluso solicitar bienes y servicios para sus usuarios. Sin embargo, en Crece Bien nos hemos planteado que quizá esta tecnología puede dañar las habilidades sociales de los niños y adolescentes. Específicamente, el uso de asistentes virtuales puede reducir el “entrenamiento” de la comunicación interpersonal, es decir la necesidad de hablar con otra persona o el número de veces que lo hacemos, que es muy importante para el aprendizaje de habilidades sociales.

Entrenar y practicar las habilidades sociales es clave

Los niños que usan asistentes virtuales en lugar de interactuar con otras personas pierden oportunidades de desarrollar sus habilidades sociales, por ejemplo, le pide a Alexia que le diga la hora, el tiempo o quién fue un personaje…en vez preguntárselo a alguien. Interactuar con otras personas ayuda a entender cómo comunicarse con diferentes tipos de personas ya que no hablamos de la misma forma con un compañero que con un profesor.

La comunicación interpersonal es también cómo uno aprende la etiqueta de comportamiento adecuada o cómo entablar una pequeña charla con los demás.

Hablando con los demás aprendemos a decir “gracias” o “buenos días”

Al no interactuar con los demás, los niños y adolescentes pierden la oportunidad de aprender estas habilidades sociales.

Los jóvenes cuando utilizan este tipo de herramientas no tienen que prestar atención a otros aspectos de lenguaje que son fundamentales cuando nos comunicamos con los demás.  Cuando hablamos con una inteligencia artificial no es necesario mirarlo o controlar nuestro tono de voz, sin embargo, cuando hablamos con una persona sí la miramos a los ojos. ¿Por qué decir “por favor” o “gracias” a una máquina? Además, los jóvenes también se acostumbran que las soluciones vienen desde fuera de forma rápida y eficaz, casi sin ningún tipo de esfuerzo por su parte. Lo cual hace que los niños y jóvenes tengan menos oportunidad para resolver problemas, hayan tenido que esforzarse menos y le cuesten más esperar por un recompensa.

Vosotros y vosotras ¿Qué opináis?