10 ideas para potenciar la autonomía de los niños

la autonomía de los niños

Los niños pueden hacer muchas más cosas de las que pensamos. Las prisas y la falta de confianza marcan el ritmo de su autonomía. Os damos algunas claves para acompañarles en el desarrollo de sus capacidades.

Nos cuesta confiar en nuestros hijos. Creemos que no van a poder. Que no son capaces. Ellos nos sorprenden cada día, y nos demuestran que pueden hacerlo. Eso, y más. Si les dejamos, claro, porque a menudo terminamos haciendo nosotros cosas que ellos ya pueden hacer ya sea por falta de confianza, o por las prisas que nos consumen cada día.

No es fácil pero no es imposible: podemos ayudar a los niños a desarrollar su autonomía. Nos necesitan, y nos van a necesitar mucho tiempo, pero desde muy pronto van a poder hacer un montón de cosas por sí mismos. Os damos algunas ideas para acompañarles en este apasionante viaje.

autonomía de los hijos

10 ideas para potenciar la autonomía

Desde que nacen, incluso antes, nos preocupamos por su seguridad. Intentamos cuidarles y protegerles lo mejor que sabemos, y muchas veces lo mejor que esta sociedad «nos deja» –porque el día a día con niños y queriendo llegar a todo puede ser una verdadera misión imposible–. Lejos de culpas, de preocupaciones innecesarias y de propósitos imposibles, la realidad. Nuestra realidad. Y en base a ella construyamos en familia el mejor ritmo posible. En él también pueden tener su lugar algunas de estas ideas para potenciar la autonomía de los más pequeños e incluso facilitarnos ese ritmo familiar:

  1. Elegir la ropa. Son muchos los motivos que podríamos dar para que los más pequeños puedan elegir su ropa pero, sobre todo, está una razón importante: que hacerlo les da una mayor confianza en sí mismos. No hay una mejor forma de trabajar el autoconcepto y la personalidad que otorgar la confianza necesaria a nuestros hijos para que sean ellos mismos los que elijan de forma autónoma qué ropa ponerse.

  2. Vestirse. El acto de vestirse solos también les da confianza y seguridad, favorece esa autonomía que buscamos. El día a día, sobre todo las caóticas mañanas, dan lugar e ese acto casi reflejo de hacerlo nosotros para tardar menos. Quizás, adelantar la hora de acostarnos y levantarnos cinco minutos antes pueda ayudarnos a afrontar esta tarea con menos estrés.

  3. Juego libre. El juego libre y no dirigido por el adulto es imprescindible para el niños. En primer lugar, comienzan a tomar decisiones como los materiales o el tipo de juego, pero además les permite empezar a crear sus propias reglas.

  4. Pequeñas responsabilidades. No se trata comenzar a cargarles de responsabilidades inasumibles sino de ofrecerles la colaboración en pequeñas tareas como poner la mesa en equipo, recoger el pijama o cuidar de sus juguetes. Y, por supuesto, no cortar su interés por asumir pequeñas responsabilidades. Muchas veces somos nosotros quienes por hacer las cosas «mejor» o más rápido acabamos quitándoles ese interés maravilloso que los más pequeños muestran a la hora de querer hacer cosas cotidianas.

  5. Decisiones en familia. Su opinión importa y así debemos hacérselo saber. Muchas decisiones del hogar se pueden tomar en familia, incluso se pueden votar democráticamente. Su palabra también debe tener espacio, y eso les ayuda a sentir que importan. Que nos importa y que respetamos su aportación.

  6. A su altura. Disponer las cosas a su altura en casa también va a ayudarles a desarrollar la autonomía. Si los platos y vasos están en muebles bajos, podrán poner la mesa. Si la jarra de agua está en una mesa o estantería baja, ellos mismos podrás servirse agua. Lo mismo para el lavabo y la toalla: su aseo personas será más sencillo si tienen a mano lo de necesitan o una escalera para alcanzar.

  7. Comer. Desde los seis meses los bebés pueden empezar a probar alimentos por sí mismos, con sus manitas. Es lo que se conoce como Baby Led Weaning (BLW) y que ha sido explicado en múltiples ocasiones por nutricionistas como Julio Basulto (Se me hace bola), Natalia Moragues o Griselda Herrero. El uso de cubiertos puede esperar, ya que no será hasta mínimo el año cuando probablemente comiencen a interesarse por su uso.

  8. Rincón de lectura. Tener un rincón de lectura en casa también les ayuda a ser más autónomos a la hora de elegir sus cuentos e incluso, cuando empiezan a leer, por dedicar su tiempo a la lectura.

  9. Seguridad y límites. De nada sirve que queramos su seguridad si no les marcamos unos límites claros. No se trata de que sean infinitos y farragosos, sino simplemente límites que protejan su propia seguridad.

  10. Confianza. Por último, la confianza es vital si queremos que los más pequeños sientan que pueden hacer todo aquello que se propongan. Confiemos en la infancia porque todos alguna vez fuimos niños.

 

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