Inteligencia emocional en adolescentes: ¿Qué debemos saber?

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La importancia de la inteligencia emocional en la adolescencia

A menudo hablamos de la importancia de aprender a gestionar las emociones durante la infancia pero nos olvidamos de una etapa de enorme valor en cuanto a inteligencia emocional: la adolescencia.

Muchos padres temen la etapa adolescente pese a tratarse de un proceso absolutamente normal de madurez que se inicia alrededor de los 10 o 12 años, dependiendo de la personalidad de cada niño, de sus circunstancias y de su entorno, y que está caracterizado por un conjunto de cambios tanto a nivel físico como a nivel de conducta.

Si bien es una etapa vulnerable, no tiene por qué ser negativa ni para el propio niño ni para la familia si lo aceptamos como lo que es: un proceso natural e inevitable en el que nosotros, como padres, también podremos acompañarles y guiarles para proporcionarles las herramientas que harán de ellos personas seguras, con autoestima y confianza en sí mismos. Sin “catastrofismos” ni dramas innecesarios.

¿Cómo podemos trabajar la inteligencia emocional con un adolescente?

Por su vulnerabilidad, esta etapa del desarrollo de nuestros hijos requiere de nosotros paciencia, empatía y comunicación. Sin olvidarnos de la importancia que tiene pasar tiempo en familia, debemos darles el tiempo, la intimidad, e individualidad que esta etapa necesita. A veces parece que no lo quieren o necesitan, pero como todos, necesitan cariño, seguridad y apoyo.

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Por tanto, la inteligencia emocional adquiere en esta etapa un papel muy importante y, como tal, hay algunos aspectos que debemos tener en cuenta para trabajarla en casa:

  • Hablar de las emociones. Durante la adolescencia es importante, al igual que en la infancia, hablar de las emociones. Sin embrago, en esta etapa es interesante hablar acerca de cómo se manifiestan ahora y en qué se diferencia de la etapa infantil. Sin agobiarles, sin presionarles, dándoles espacio para hablarlo y haciéndoles sentir libres de expresar sus emociones.
  • Comunicación sí, pero sin altas expectativas. La comunicación debe ser bidireccional, pero nuestro papel debe ser también comprender que esa comunicación puede no cumplir a veces con las expectativas que tenemos. En ocasiones se nos olvida que la comunicación con un adolescente ya no es la misma que con un niño.
  • Emplear herramientas adaptadas. En el post ‘5 libros sobre inteligencia emocional que no te puedes perder’ os recomendábamos el libro “Emocionario” para trabajar las emociones. Es un libro apto para todas las edades (niños, adolescentes y adultos) gracias al que podemos poner nombre a las emociones que sentimos ; en función de la edad adaptaremos su lectura de una forma u otra, profundizando más o menos y prestando atención a unas u otras emociones.
  • Respetar su espacio y necesidades. Debemos aceptar que los cambios internos y la búsqueda de su individualidad pueden marcar unas necesidades muy distintas a las que esperamos. Respetar su espacio y lo que necesitan en cada momento también es vital en el desarrollo de la inteligencia emocional. Somos su guía, su apoyo, su ejemplo.

En Crece Bien somos profesionales con amplia experiencia en inteligencia emocional. Si tienes alguna duda o necesitas alguna recomendación, te animamos a que contactes con nosotros, estaremos encantados de atenderte. Puedes hacerlo en el correo electrónico informacion@crecebien.es o en el teléfono 910002602.

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