Descubrir las emociones en familia a través de los juegos

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Seguramente algunos de los momentos más felices de nuestra infancia y juventud sean aquellos que relacionamos con aquellos que nos sitúan junto a nuestra familia alrededor de juegos de mesa; juegos tan “simples” como el parchís o el dominó. Muchos de aquellos juegos han quedado olvidados y sustituidos por la tecnología, por otro tipo de actividades o por juegos más sofisticados. Pero, ¿qué esperamos de un juego en familia? ¿Qué podemos encontrar en los juegos del pasado?

valor-del-juegoQué esperamos de un juego familiar o qué buscamos con ellos son algunas de las preguntas que podemos hacernos cuando adquirimos un juego para disfrutar en familia. ¿La respuesta? Siempre es la misma: buscamos que esos juegos nos regalen momentos. Y eso, tiene un valor incalculable. “El verdadero valor de un juego en familia es que nosotros somos juego”, explica Dafne Salinas Benavides, responsable de los Talleres de Ocio y Creatividad en Centros Crece Bien.

Y es que, según nuestra compañera experta en creatividad, a través de los juegos que se encuentran a nuestro alrededor podemos crear, compartir, disfrutar… “En definitiva, aprender jugando a la vez que construimos momentos únicos en familia”.

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Volviendo a nuestra infancia

Contábamos a través de este artículo que a través de los juegos, los niños aprenden a relacionarse con los demás, algo esencial para un buen desarrollo de las habilidades sociales, la empatía y la asertividad desde la infancia. La familia es el primer entorno emocional a partir del cual se generarán sus propios recursos, competencias, valores. El juego en todas sus formas promueve el aprendizaje emocional, potencia el autocontrol y mejora la función cognitiva: le permite expresar libremente sus emociones y gracias a ello puede comprenderlas mejor.

parchisLos juegos de mesa, además, ayudan a nuestros hijos a desarrollar la agilidad mental y es un espacio estupendo en el que podemos encontrarnos como familia: todos estamos en el mismo nivel y todos tratamos de conseguir el mismo objetivo. Lo más importante es que compartimos un tiempo juntos, nos divertimos.

Imposible no sentir que volvemos a nuestra infancia gracias a nuestros hijos; a aquellas tardes jugando al parchís, a las cartas, al dominó, a las damas. Tardes en familia que ahora la tecnología, las múltiples actividades de ocio o el estrés de las interminables horas de trabajo amenazan con no permitirnos revivir esos momentos y no hacerles el mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos: momentos.

Es por ello que os animamos a que desempolvéis aquellos juegos de mesa. A que aprovechéis la oportunidad que os dan los hijos de volver a ser niños.

Creatividad en familia: el comecocos

Junto a los clásicos juegos de mesa como el parchís o la oca, nuestra compañera Dafne Salinas Benavides propone un juego muy útil que podemos hacer nosotros mismos: el comecocos.

comecocos“Para que refresquemos nuestras memorias, el comecocos es ese pequeño gran juego en el que se doblaba nuestra hoja de papel de diferentes formas, se pedía que nos dijesen un número del 1 al 10, que correspondía a las veces que se debía mover el comecocos, es decir, abrirlo y cerrarlo. A continuación, se mantenía el comecocos abierto cuando salía el número pedido por el otro. Posteriormente se deberá elegir uno de los números que se ve en el doblez y ejecutar la tarea definida del juego; que en este caso corresponderá a preguntas”, explica Dafne.

Pues bien, la responsable de los Talleres de Ocio y Creatividad en Centros Crece Bien plantea que le demos la vuelta a este juego de nuestra infancia y adaptemos esas preguntas de manera que las formulemos encaminadas a que nos enseñasen a conocer y conocernos.

“Se trata de construir nuestro juego mientras compartimos un agradable momento en familia. Podemos utilizar materiales cotidianos y presenta un sinfín de posibilidades, ya que las preguntas y emociones las podemos cambiar según lo que se quiera trabajar. Nadie mejor que la familia para hacer ver a los niños que el miedo, la vergüenza, la rabia o la sorpresa son emociones que nosotros también sentimos. Nos toman como referencia en su vida diaria, seamos su ejemplo una vez más y emocionémonos con ellos”.

(Aquí tenéis un ejemplo para que podáis fabricar uno en casa de manera sencilla)

En Crece Bien somos profesionales con amplia experiencia en inteligencia emocional. Si tienes alguna duda o necesitas alguna recomendación, te animamos a que contactes con nosotros, estaremos encantados de atenderte. Puedes hacerlo en el correo electrónico informacion@crecebien.es o en el teléfono 910002602.

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