Consejos para superar la timidez en los niños

timidez en los niños

La timidez es un tipo de conducta que se caracteriza por tener dificultades en el establecimiento de relaciones interpersonales y tendencia al retraimiento, pero sólo ante personas con las que el niño no está familiarizado, mostrando inhibición, tratando de rehuirlas y buscando refugio en figuras familiares.

El niño tímido sufre, en vez de disfrutar de las relaciones con sus compañeros y con las demás personas, y se siente incómodo en las situaciones sociales. Esa timidez le produce un malestar a nivel emocional y le impide desarrollar las competencias sociales necesarias para insertarse adecuadamente en los diferentes grupos.

¿Cuándo aparece la timidez?

Suele aparecer cuando el niño se encuentra ante situaciones nuevas o personas desconocidas. Lo usual es que el niño tímido se mantenga en silencio frente a extraños pero no tenga problemas para hablar cuando tiene confianza con las personas. A diferencia de los niños solitarios, que prefieren estar tranquilos y disfrutan de la soledad, los niños tímidos no se relacionan con los demás porque tienen miedo o sienten vergüenza.

Características generales de niños tímidos

Estas son las características más frecuentes (hemos de advertir que no son un indicativo determinante). Para ayudar a discernir si el niño/a sufre la timidez a un nivel preocupante, se debe acudir a un profesional.

  • Problemas para relacionarse con sus coetáneos; al niño le cuesta iniciar y mantener una conversación, no suele tomar la iniciativa, sino que se muestra distante y reservado.
  • No participa en clase, no porque no tenga los conocimientos sino porque se avergüenza al tener que exponerlos delante de los demás.
  • Aislamiento y evitación de actividades que son normales para su edad, como los juegos a la hora del recreo o las competencias deportivas en la escuela.
  • Ansiedad anticipatoria ante las situaciones que le producen miedo, como tener que hablar en público, leer en voz alta, hacer recados o ir a la pizarra.
  • Síntomas psicofisiológicos que se activan cuando se expone a la situación temida, como sudoración de las manos, rubor, tartamudeo, náuseas y palpitaciones.
  • Descarga emocional, los niños tímidos suelen tener una escasa expresividad emocional, pero en algunas ocasiones se produce una descarga y lloran sin que exista un motivo, al menos aparentemente. Ese llanto suele ser una válvula de escape para liberar la tensión acumulada y los sentimientos reprimidos.

¿Qué hacemos si nuestro hijo/a es muy tímido/a?

  • Compréndele y apóyale. No le fuerces a enfrentar situaciones sociales nuevas obligatoriamente, por el momento es mejor que antes se sienta cómodo con las situaciones que ya puede manejar.
  • Es conveniente que le plantees nuevos retos, pero sin agobiarle porque cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje y debemos respetarlo.
  • No le ridiculices ni le hagas sentir diferente al resto de los niños, al contrario, explícale que la timidez es algo que le ocurre a muchas personas. ¡Cuidado con compararle con otros niños o niñas de su edad!
  • Apóyale de manera incondicional, muestra comprensión y confía en sus capacidades. El niño debe saber que sus padres le aman y aprecian por quién es, no a pesar de quién es.
  • No le des una importancia excesiva al problema ya que ello podría representar una fuente de tensión adicional para el niño.
  • No permitas verbalizaciones negativas sobre sí mismo, como “no sirvo para nada” o “nunca podré hablar en clase”, en su lugar, explícale que se trata de ideas exageradas y que un problema en un área no significa que tenga menos valor en otras. Resalta siempre sus características positivas.
  • Ayúdale a enfrentar las situaciones nuevas que representan un desafío, pero sin caer en la sobreprotección. El objetivo no es hacer las cosas en su lugar, sino disminuir el nivel de ansiedad para lograr que el niño se sienta cómodo y pueda superar la timidez.
  • Elógiale cada vez que logre sobrepasar alguna de sus barreras y afronte con éxito una situación social, por pequeña que sea. De esta forma no solo le estarás motivando sino que le estarás indicando que va en la dirección adecuada y que es posible vencer la timidez.

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